En los años 80 muy poca gente tenía teléfono móvil, y quienes poseían uno solían tenerlo instalado en el coche porque rondaban los 5 kilos de peso y su precio era prohibitivo para la época, tanto el coste del terminal como las llamadas. De modo que a finales de la década unos ingenieros desarrollaron un sistema que podría acabar con estos inconvenientes: la tecnología CT2, más conocida como Telepunto.

El Telepunto era un sistema de telefonía con el cual tú podías tener un teléfono inalámbrico en casa o en la oficina conectado a la red telefónica fija. La novedad era que también podías llevártelo a la calle y llamar con él, siempre que estuvieras en una zona Telepunto.

Imagen: mobilecollectors.net

Y es que el nombre de Telepunto viene precisamente porque en la calle no podías hacer llamadas allí donde quisieras, sino que tenías que buscar una zona donde la compañía diese servicio. Estas zonas solían estar en tiendas, aeropuertos, estaciones de tren o gasolineras. Cuando en un sitio veías el logotipo del servicio quería decir que en un radio de 100 metros podías hacer llamadas con tu teléfono. Estas costaban un poco más caras que si las hacías desde casa o desde la oficina, pero no tanto como hacerlas con un móvil de verdad.

Otra de las características del Telepunto era que con esos teléfonos no podías recibir llamadas (ni por supuesto mensajes). Tampoco podías moverte entre dos zonas Telepunto, aunque estuviesen contiguas, ya que el teléfono solo podía mantener contacto con una antena durante la llamada. Los teléfonos móviles pueden ir saltando de antena en antena sin problema, por eso podemos usarlos durante una llamada en la que nos desplacemos. Por lo tanto, el servicio Telepunto te daba algo de privacidad y libertad, pero no era tan diferente a una cabina.

Pegatina de Greenpoint en una parada de autobús de Schiphol (Países Bajos). Foto: Wikipedia

En España Telefónica llegó a hacer pruebas del Telepunto a principios de los 90 con intención de ofrecer el servicio en las Olimpiadas de Barcelona 92 y la Expo de Sevilla y después cubrir con zonas Telepunto las ciudades de Madrid, Sevilla y Barcelona y las gasolineras de las autovías que las unían, pero no se llegó a lanzar comercialmente. Sin embargo, en otros países sí que llegó a haber miles de abonados.

Por ejemplo en Francia operó bajo el nombre Bi-Bop hasta 1997, e incluso hubo módems para portátiles con esta tecnología. En el Reino Unido aún se pueden encontrar señales por la calle con la marca Rabbit que operó entre 1992 y 1993, mientras que en Países Bajos se lanzó con el nombre y la imagen de Kermit (más conocida en España como la rana Gustavo), pero ante el coste de los derechos, pronto cambió de nombre a Greenpoint.

El pico de éxito de Telepunto fue entre finales de los 80 y principios de los 90. Sin embargo, esta tecnología tenía fecha de caducidad: en cuanto los teléfonos móviles comenzaron a bajar de precio y peso, el sistema estaba condenado.