Así podría haber sido el DNI: los diseños descartados de los años 40 y 80

El Documento Nacional de Identidad cumple 75 años. Antes de su implantación, la identidad de los ciudadanos se acreditaba de maneras muy diversas: desde tarjetas de asociaciones profesionales a pasaportes y salvoconductos temporales, permisos de conducción o cédulas de identidad expedidas por ayuntamientos o diputaciones. Pero a finales de los años 40, el gobierno de la dictadura franquista comienza los trámites para unificar todos estos documentos en uno solo.

Gracias a la exposición conmemorativa celebrada por la Casa de la Moneda, hemos podido ver algunos de los diseños que se descartaron y nuestro documento nunca llegó a tener:

Los diseños de DNI descartados en los años 40

El 7 de mayo de 1946 se convoca por medio del BOE un concurso público para el diseño del DNI, dotado con un premio de 30.000 pesetas (hoy en día sería el equivalente a más de 10.000 euros actuales). Los requisitos eran:

Primera. Constituirá una tarjeta de tamaño adecuado al de cartera de bolsillo. 
Segunda. Há de llevar, además del texto que se señale, una impresión dactilar y la fotografía del titular.
Tercera. Esta tarjeta estará fabricada en cartulina o materia consistente de fabricación especial, que impida posibles modificaciones por raspado o superimpresión.
Cuarta. Las tintas habrán de ser inalterables a la luz por la acción del tiempo y resistentes a cualquier tratamiento por agentes químicos, sin peligro de destrucción. Estas seguridades pueden afianzarse con el revestimiento de un cuerpo inalterable y transparente, que aisle el contenido del Documento de toda manipulación fraudulenta.
Quinta. La patente industrial o cualquier clase de derecho sobre el Documento quedará de la propiedad de la Dirección General de Seguridad, con la facultad, por parte de este organismo, de introducir en el modelo las modificaciones que la práctica, la técnica y la conveniencia del servicio señalen.

A este concurso se presentaron empresas y particulares, algunos con ideas muy peculiares. Estos fueron algunos de ellos:

Una propuesta curiosa en la que el fondo de la tarjeta está compuesta por un patrón de la firma y la huella dactilar del titular, seguramente para dificultar su falsificación, y que le dan una ire muy vanguardista.
Al igual que el anterior, este tampoco habla de «Documento Nacional de Identidad» sino de «Tarjeta Personal de Identidad». Quizás podríamos estar hablando ahora del TPI en vez del DNI.
No es extraño encontrar propuestas rellenadas a mano, ya que incluso cuando se implantó definitivamente, muchos DNI se hicieron a pluma los primeros años.
Una propuesta plastificada y vertical, en la que los datos personales se redactan directamente a máquina, sin campos que rellenar.
En esta propuesta, el DNI es la TI (Tarjeta de Identidad), y tiene un código punzonado.
Curiosa esta idea también, que coloca los datos en blanco sobre negro, quizás para hacer más complicada la adición de nuevas palabras (aunque hace más fácil borrar las que ya están).

El concurso de diseño para renovar el DNI en los 80

Tras la dictadura, el Ministerio del Interior quería darle un nuevo aire al DNI. Y aunque se cambió el escudo del DNI azul por el nuevo, ya se planteaba un rediseño total para incorporar las últimas medidas de seguridad y facilitar su tramitación informática.

Entre 1979 y 1985, tanto la Policía Nacional como diferentes empresas presentaron sus ideas de diseños para una posible renovación del DNI, que finalmente se llevaría a cabo en 1996, con un diseño rosa y más pequeño, del tamaño de una tarjeta de crédito.

En este modelo, al igual que en algunos anteriores, vemos una interesante propuesta de simplificación de los trazos del escudo del Estado.