in

7 cosas modernas que son más antiguas de lo que crees

Porque tu abuela ya hubiera podido tomar Nespresso o llamar con el móvil de joven

A veces nos creemos que todo lo hemos inventado en nuestra generación. Y no es así: aunque creamos que las hemos visto nacer, muchas cosas existían desde hace más tiempo del que nos imaginamos. Ikea, Nespresso, el cine a color, la telefonía móvil… llevan más tiempo entre nosotros de lo que parece.

Nespresso es de los 80

Aunque todos las conocimos hace unos años, cuando empezó su gran campaña publicitaria en televisión con George Clooney, lo cierto es que las cafeteras Nespresso tienen ya más de 30 años.

Suiza, Japón e Italia fueron los primeros países donde en 1986 el grupo Nestlé lanzó su sistema de cápsulas de café en cuatro sabores: Capriccio, Cosi, Decaffeinato y Bolero (este último, hoy conocido como Volluto). Las primeras cafeteras, como la C100 de la foto, estaban diseñadas para parecerse a las grandes máquinas de espresso de las cafeterías. Eso sí, durante los primeros años sería solo para oficinas: hasta 1989 no se lanzarían cafeteras domésticas en el mercado suizo, en colaboración con el fabricante Turmix.

El cine a color es de los años 20

Imagen: Wikimedia

Si pensamos en la historia del cine, la mayoría diríamos que la evolución fue primero películas mudas, después películas con sonido y después en color. Pero esto no es exactamente así…

En realidad, en la época del cine mudo ya se producían películas en color. Al principio, eran coloreados manuales, pero más tarde se recurrió a técnicas más sofisticadas. Una de las primeras consistía en teñir la película completa. En 1915, en plena era del cine mudo, se funda Technicolor, que probó sistemas de dos y tres colores.

Sin embargo, debido a la Gran Depresión, se detuvo casi todo el avance en este sentido y se priorizó el sonido, que tuvo un gran desarrollo durante la década de los 30. No sería hasta 1939 cuando Lo que el viento se llevó se estrenase en color (y con sonido) dando el empujón definitivo a este sistema.

Telefonía móvil: desde los 70 en la calle

¿Cuándo empezamos a oír hablar de teléfonos móviles? La mayoría de la gente, a finales de los 80, como una cosa que llevaban en el coche altos ejecutivos; o en los 90, cuando los yuppies engominados iban a todas partes acompañados de su enorme móvil con el que daban instrucciones para comprar o vender acciones. Para el público en general, en 1993 aparece MoviLine y en 1995, Movistar y Airtel (hoy, Vodafone).

Sin embargo, la telefonía móvil llevaba mucho tiempo entre nosotros. Desde los años 30 los barcos ya incorporaban sistemas que permitían hacer llamadas de teléfono a larga distancia para sus pasajeros (a un precio equivalente a 100 dólares actuales el minuto), y desde los años 40 ya había quien llevaba en su coche un enorme sistema de telefonía.

La primera llamada desde un móvil a pie de calle, sin estar atado a un barco o coche, la realizó el 3 de abril de 1973 Martin Cooper, empleado de Motorola, desde la Sexta Avenida de Nueva York, precisamente de camino a la presentación del teléfono que usó. Se trataba de un Motorola DynaTAC 8000X que pesaba más de 800 gramos y cuya batería permitía hablar 20 minutos tras 10 horas de carga.

Ikea: desde los 80 en España, desde los 40 en Suecia

Para la mayoría de españoles Ikea aparece a finales de los 90, pero en las islas Canarias y Baleares conocían el concepto mucho antes, porque allí estas tiendas de muebles y decoración habían llegado en los años 80.

Sin embargo, Ikea ya tenía una larga historia para entonces: la compañía se funda en 1943 como un negocio de venta por correo de bolígrafos, carteras, marcos para cuadros, tapetes para mesas, relojes, joyas y medias de nylon. Cinco años después incluye los muebles en su catálogo y en 1965 abre su primer gran centro en Estocolmo.

Videollamadas son de los 60

Las videollamadas son un símbolo del futuro, como los coches voladores. Aunque un símbolo un poco decepcionante, porque hace años que tenemos Skype o Google Hangouts y apenas lo utilizamos en nuestra vida cotidiana.

Sin embargo, puede que te sorprenda saber que las videollamadas son mucho más antiguas. Desde los años 30 se estuvo investigando con esta tecnología, y tras un gran impulso en los años 50, finalmente AT&T presentó el Picturephone como una atracción en la feria de Nueva York de 1964, con cabinas donde los visitantes podían llamarse unos a otros, o a cabinas también instaladas en Disneyland por aquella época.

Ese mismo año, la compañía telefónica instaló más centros de videollamadas en Nueva York, Chicago y Washington, donde podían hacerse videollamadas por un precio de entre 16 y 27 dólares los tres primeros minutos de conversación, que ajustando la inflación, hoy serían entre 100 y 175 euros. Un precio astronómico que pocos estuvieron dispuestos a pagar: apenas se realizaban unas pocas videollamadas al año y el servicio acabó desapareciendo en 1970.

Netflix tiene más de 20 años

Como ya contamos en un artículo, Netflix surgió en 1997 como un servicio de venta y alquiler de DVDs por correo. Su éxito y las nuevas posibilidades de internet hicieron que lanzara un servicio para sus abonados, con el cual además de tener las películas físicamente, podían verlas a través de su página web para no tener que esperar a que llegase el disco a casa.

Finalmente, el streaming acabó siendo el rey y el servicio principal de la empresa, especialmente cuando entró en otros países.

La televisión privada en España empezó en los 80

Antena 3, Telecinco y Canal +, que empezaron a emitir en 1990, no son los primeros canales privados de España. Un par de años antes ya lo había intentado (y se había estrellado) Canal 10, un canal de televisión que fue pionero no solo por ser el primero privado, sino también por ser la primera televisión de pago de nuestro país.

Canal 10 no era legal ni ilegal. Su hueco estaba en la alegalidad, y oficialmente emitía desde Londres. Cualquiera con una antena parabólica orientada correctamente podía recibirlo gratis durante los primeros meses de emisión, tras los cuales pasó a ser de pago.

Una película de estreno cada noche, redifusiones en distintos horarios y contenidos sin publicidad eran sus argumentos para convencer a los clientes de que pagaran 15.000 pesetas de alta y 3.500 pesetas mensuales (con la inflación, hoy serían unos 220 euros de alta y 50 euros al mes). No lo consiguieron: apenas 600 personas se abonaron y pocos meses después el canal dejaba de emitir.