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La jerarquía de los títulos nobiliarios

¿Qué es más: conde, duque o marqués?

A todos los que no solemos frecuentar las bodas reales o leer el Hola cada semana, los títulos nobiliarios se nos hacen algo confusos. ¿Es más ser duque o marqués? ¿qué significa ser Grande de España? Y sobre todo… ¿para qué sirve todo esto?

La jerarquía de los títulos nobiliarios

Los títulos nobiliarios tienen su propio orden de importancia protocolaria. Antiguamente se trataba de distinciones que hacían los reyes a determinadas personas como agradecimiento por su actuación (para defender la corona, en una batalla, etcétera). Y no era lo mismo que te otorgaran uno que otro, claro.

Tras los títulos de la familia real (rey, príncipes e infantes), los demás títulos nobiliarios se ordenan así:

1. Duque
2. Marqués
3. Conde
4. Vizconde
5. Barón
6. Señor

Además del título correspondiente (marqués, conde, barón…) el rey te puede nombrar Grande de España, que no se refiere a tu peso, sino que es una distinción especial. Es la más alta que se concede en España y te pone justo por debajo de la familia real en el orden de molar. Además, esto te hace escalar puestos en el ranking de la nobleza: por ejemplo, un conde que sea Grande de España está por encima de un marqués a secas. Eso sí, hay un puesto que viene con ventaja: todos los duques son Grandes de España por defecto. Además, el rey puede nombrar a gente random Grande de España, aunque no tenga título nobiliario.

El principal privilegio de los Grandes de España era poder estar cubiertos frente al rey, mientras que todos los demás ciudadanos debían quitarse el sombrero. Por eso era tradicional que el rey nombrase a alguien Grande de España diciéndole: “Cubríos”.

La grandeza también influye en el tratamiento. Los Grandes de España son Excelentísimos Señores; y los demás nobles, Ilustrísimos Señores. Ahora ya sabes cómo dirigirte a un duque si te lo encuentras en el metro.

La Constitución de la II República suprimió los títulos nobiliarios, pero tras su golpe de Estado, Franco los recuperó y se otorgó la potestad de crear nuevos. Entre los que creó están el Ducado de Primo de Rivera (adivina para quién), el Ducado de Mola (ojalá hubiera tenido sentido del humor y fuese de Mola Mogollón) o incluso el Condado de Fenosa. Sí, se llama como la compañía eléctrica porque Franco se lo otorgó a su fundador. ¿Tendrá Amancio Ortega algún día el Condado de Zara o el Ducado de Lefties?

¿Pero para qué sirve ser conde, marqués o Grande?

Tener un título, y especialmente, ser Grande de España significaba disfrutar de diferentes privilegios, según la época histórica: por ejemplo, cobrar rentas, poder acceder directamente a puestos más altos (y mejor pagados) en el ejército o tener entrada libre en el Palacio Real hasta la galería de retratos.

Hoy en día afortunadamente no queda ninguno de estos privilegios, más allá de que puedan invitarte a una boda real o que tengas más posibilidades de aparecer en el Hola. El último privilegio legal que desapareció lo hizo en 1984: viajar con pasaporte diplomático.

Lo que sí puedes hacer es llamar a tu compañía telefónica y pedir que, a partir de ahora, la factura del móvil te llegue con el Ilustrísimo Señor delante.