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Así era una factura telefónica en 1979

Paso a paso

Estamos acostumbrados a facturas telefónicas que contienen un montón de información: las llamadas que hemos hecho, su duración, destino, megas consumidos, cuotas mensuales… pero hace apenas unas décadas las facturas telefónicas eran completamente distintas.

Tener teléfono en 1979 ya era algo bastante extendido. Según datos de Telefónica, en 1979 había 6,7 millones de líneas de teléfono en España, y una lista de espera de 651.000 que aguardaban la instalación del teléfono en su casa. Sí: había lista de espera para tener teléfono en casa. Y no era algo de pocos días: la espera media era de 15 meses.

Como curiosidad, ya había 471 pioneros en Madrid y Barcelona que tenían teléfono en el coche, y podían hablar con él desde Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla, Palma de Mallorca, Zaragoza, Málaga, San Sebastián, Alicante, Valladolid y Coruña.

Una factura telefónica de 1979

Los afortunados que, tras esos meses de espera, conseguían su teléfono, recibían cada dos meses una factura telefónica como esta (si pulsas sobre ella podrás ampliarla). Como ves, eran mucho más simples. En apenas un tercio de folio se despacha toda la información sin detalle alguno. Las únicas llamadas que vendrían aparte de la cuenta total son las de larga distancia realizadas a través de operadora. Y si tenías dudas sobre si te estaban cobrando lo correcto, la Compañía Telefónica te invitaba a ir a tu central y comprobar tú mismo el contador de pasos:

Los pasos

¿Pasos? La unidad de cobro de las llamadas no eran los segundos, sino son los «pasos telefónicos». El contador de nuestra línea medía cuántos pasos habíamos consumido al mes, lo que se multiplicaba por el precio en pesetas del paso y se determinaba cuánto teníamos que pagar. Y si no querías esperar a la factura o ir a tu central, tenías la opción de comprar un cuentapasos.

La duración en segundos del paso dependía del tipo de llamada y de la hora del día (por ejemplo, en horas de tarifa reducida los pasos eran más largos). A través de la queja de un abonado tenemos algunos datos, como que durante el día el paso eran unos 2 segundos y por la noche, unos 4 segundos.

Los pasos se cobraban siempre enteros aunque no se hubiesen consumido, por lo que mucha gente sintió alivio cuando se pasó a la facturación por segundos. Y aunque parezca algo muy antiguo, lo cierto es que Telefónica estuvo cobrando por pasos hasta finales de los 90. Así lo explicaba su competidor Retevisión:

Los precios de los 70

Estas facturas se calculaban con la tecnología disponible en la época, por lo que no eran tan fáciles de entender como las de hoy. Los importes a pagar estaban marcados con diferentes claves que se podían consultar en el dorso de la factura. Así, por ejemplo, si vemos la clave 08 es por la cuota de alta (sí, había que pagar para hacerse cliente), 40 y 41 eran por desperfectos en el equipo (en aquella época, Telefónica era la que proporcionaba los teléfonos en muchas ocasiones, cobrando un alquiler) o la 60 es por el uso de la tarjeta TELIBER, una tarjeta de crédito con la cual el titular podía hacer llamadas desde otros teléfonos y que se las cobrasen en su factura telefónica personal, o incluso el código 73, la cuota por el servicio despertador (que consistía en que, a la hora que pidieses, te llamase una operadora).

Otra cosa llamativa de la factura es que, como podemos ver, mucha gente no la tenía domiciliada, y tenían que ir a su banco o caja con ella para pagarla. Según indica la factura, disponían de tres días para pasar por ventanilla, abonar el dinero y que se la sellaran. ¿Y tener teléfono en los 70, era caro o barato? Como podemos ver, el precio total de la factura era de 1.616 pesetas (9,73 euros) por dos meses de teléfono, que añadiéndole la inflación serían el equivalente a 44 euros actuales.