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El día en que la libra pasó a ser decimal

Caballero, deme un chelín

Una de las primeras cosas que tenía que aprender Harry Potter al descubrir que era un mago fue el funcionamiento del dinero mágico, compuesto por tres monedas: el Galeón, el Sickle y el Knut. Hay 17 Sickles en un Galeón, y 29 Knuts en un Sickle; de modo que cada Galéon está compuesto por 493 Knuts.

Suena complicado (y lo es), pero no se trata solo de una fantasía de JK Rowling. Este sistema monetario mágico está basado en el que tenía el Reino Unido antes de 1971. Y es que la libra esterlina es la moneda en uso más antigua del mundo y eso de estar basado en un sistema decimal es relativamente reciente.

Antes, la libra estaba dividida en monedas que seguro te suenan al menos de los cuentos: chelines y peniques. Una libra estaba compuesta por 12 chelines, y cada chelín estaba compuesto de 20 peniques. Es decir, que una libra eran 240 peniques.

Además, los ingleses ya habían puesto apodos a las monedas y tenían su propio sistema para indicar los precios. Por ejemplo, un cartel con 3/4 se refiere a 3 chelines y 4 peniques… que también sería equivalente a 64 peniques, claro. Y de aquí viene la imagen del cartel del Sombrerero Loco en Alicia en el País de las Maravillas: porque el sombrero que lleva puesto cuesta 10 chelines y 6 peniques:

En todo caso, con toda Europa con sistemas decimales (algo que había comenzado con la breve unión monetaria del siglo 19), los británicos se dieron cuenta de que necesitaban decimalizar su moneda, algo de lo que más allá de poner en circulación la moneda de florín, que valía un décimo de libra, no se había hecho mucho en las últimas décadas.

El nuevo sistema decimal no cambiaba el valor de una libra, pero sí sus divisiones: pasaba a estar compuesta por 100 peniques decimales (llamados así para distinguirlos de los antiguos peniques). Se emitieron monedas de diferentes valores para reemplazar el antiguo sistema, y el 15 de febrero de 1971 fue elegido como el Decimal Day, el día en que Reino Unido e Irlanda cambiarían oficialmente al sistema decimal.

Todos los hogares del Reino Unido recibieron una guía con las equivalencias entre los antiguos y los nuevos precios. Se produjeron calculadoras, tablas de conversión, campañas de publicidad, programas en la BBC y la ITV y hasta se comercializaron “monederos” con las nuevas monedas. Muy parecido al proceso que el resto del continente viviría años después con el cambio al euro.

Conversor a libras decimales

El día del cambio fue bien, y poco a poco los británicos se fueron haciendo a una moneda que pasaba a estar dividida de forma distinta (pero más sencilla) que a la que estaban acostumbrados. Eso sí, como siempre hubo algunas voces de protesta. Por ejemplo, se creó una campaña para salvar el sixpence (la antigua moneda de 6 peniques pre-decimales), que muchos consideraban parte de la cultura británica.

Finalmente no hubo piedad, y desde el 15 de febrero de 1971, la libra esterlina pasó a ser completamente decimal.