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La Unión Monetaria Latina, el abuelo del euro en 1865

En el siglo XIX, Europa ya tenía algo parecido a una moneda común

Si bien podemos decir que el ecu es el padre del euro, realmente no ha sido el primer intento de unir las monedas de diferentes países. En el siglo XIX hubo una intentona que, aunque no acabó bien, sentó las bases: la Unión Monetaria Latina.

Fue en 1865 cuando Napoleón III, gobernador de Francia, se puso de acuerdo con Bélgica, Italia y Suiza para fijar una equivalencia 1:1 de sus monedas: es decir, un franco francés, un franco belga, un franco suizo y una lira italiana valían lo mismo. No había libre circulación de bienes, pero de esta manera el comercio era más sencillo entre los países.

¿Y cómo hicieron esta unificación? A finales del siglo XIX, las monedas aún estaban compuestas por oro y plata, y las normas de la UML marcaban la proporción de cada metal precioso debía contener cada moneda para mantener esta equivalencia, de modo que en todos los países las monedas tuvieran el mismo valor y peso.

Los países también tuvieron que ponerse de acuerdo en la estructura de sus monedas. Basándose en el franco (que se había inspirado en el dólar estadounidense), cada moneda se dividía en 100 céntimos. Para cumplir las normas de la UML, las monedas en circulación debían ser de 1, 2, 5, 10, 20 y 50 céntimos y de 1, 2, 5, 10, 20, 50 y 100 unidades (eso sí, en cada país se mantenía el nombre e imagen de su moneda).

España creó la peseta en 1868, y no es casualidad que lo hiciera precisamente en estos años, pues lo hizo para entrar en esta unión. Ese mismo año también entraría Grecia, y en las siguientes décadas lo harían otros como Rumanía, Mónaco, Venezuela, Perú, Chile, Argentina, Austria, Bulgaria, Venezuela, Serbia, Montenegro, San Marino y el Vaticano.

La UML fracasó por una falta de coordinación superior entre todos los países. Los menos prósperos empezaron a adulterar la proporción de oro y plata de sus monedas, y además las fluctuaciones en el precio del oro y la plata complicaban el equilibrio entre todas las monedas.

Poco a poco la Unión Monetaria Latina fue cayendo en el olvido, sobre todo con la 1ª Guerra Mundial, hasta que en 1927 fue oficialmente disuelta. España estuvo acuñando sus pesetas siguiendo las normas de la UML hasta 1926, casi el final de su historia.

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