El 28 de febrero de 2002 desaparecía la peseta para siempre, y el euro se quedaba como la única moneda oficial de España. Llevamos más de 15 años con euros en nuestros bolsillos, y ya hay una generación de universitarios que no han pagado nunca nada con pesetas. Pero ¿lo sabes todo sobre la moneda europea?

1. Unos catalanes ganaron el concurso para diseñar los billetes (pero no se llegaron a hacer)

Los euros podrían haber sido un diseño catalán. En 1993 se convocó un concurso llamado The Graphic Ecu Competition para crear la imagen de la futura moneda europea, que por aquel entonces aún se llamaba ecu. Las propuestas participantes pasaron varias cribas de expertos y se expusieron en el museo Pompidou.

A través de una votación popular en 21 revistas de televisión de toda Europa (en España se pudo votar a través de la revista TP) se eligieron los ganadores. En la categoría de billetes, el primer puesto fue para el diseño presentado por el estudio catalán Codina & Fontanals, que recibieron los 20.000 ecus de premio en 1996 en el Parlamento Europeo de manos del vicepresidente de la cámara:

Sin embargo, su diseño no llegaría a emplearse. Finalmente el Banco Central Europeo optó por contratar los servicios del diseñador Robert Kalina, que creó los que empezaron a circular en 2002.

2. Hubo ‘euromonederos’ 15 días antes

El 15 de diciembre de 2001 se puso a la venta en bancos y cajas un “euromonedero”, una bolsita con diferentes monedas de euro por 2000 pesetas (12,02 euros), para que la gente se fuese haciendo a ellas.

Te puede interesar:  Por qué conseguir un peluche en una máquina de gancho es (casi) imposible

3. Pensadas para ciegos

Además de los consabidos sistemas de seguridad, los billetes y monedas de euro tienen algunas facilidades para que las personas ciegas o con problemas de visión puedan distinguirlos. Cada billete tiene un tamaño y color distinto, y las monedas tienen diferentes texturas en los cantos, de modo que se pueden reconocer con la yema de los dedos. Curiosamente, una de las más complicadas de distinguir para los ciegos era la diferencia entre la moneda de 5 pesetas y la de 2 céntimos de euro, que tenían un tamaño y un canto similar.

Ahora ya sabes por qué cada borde es distinto

4. Podría haberse llamado ecu

Durante mucho tiempo se contó con que la moneda única se llamaría “ecu”. El ecu (European Currency Unit, aunque su nombre se eligió por ser etimológicamente cercano a escudo) fue una unidad de cuenta, algo parecido a una moneda virtual, creada en 1979 que se usaba en operaciones europeas. Su nombre de resonancia francesa y el hecho de que en alemán sonaba parecido a Ein Kuh (vaca), hizo que se descartara este nombre, y en 1995 se eligió el nombre de “euro”.

5. Hubo monedas y billetes de ecus

Nunca llegaron a emitirse monedas de curso legal de ecus, pero sí algunas ediciones conmemorativas como estas:

Incluso durante la Expo 92 en Sevilla se imprimieron “billetes” de 10 ecus:

6. Una idea de los años 60

La idea de una moneda única para toda Europa surge en algunas reuniones de la Comunidad Económica Europea en los años 60, pero no es hasta los 90 cuando se materializa.

Te puede interesar:  25 cosas que le llaman la atención a un estadounidense de España

7. Hubo “euros de prueba”

En algunas localidades españolas se emitieron euros de prueba, es decir, monedas fabricadas por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre para su uso durante unas semanas en comercios de un barrio determinado durante 1998. Uno de ellos fue Churriana, en Málaga, y así eran:

I

8. El equivalente en moneda local tenía 6 cifras en todos los países

Un euro son 166,386 pesetas, una cifra bastante extraña. Y es que se quiso que en todos los países la equivalencia con la moneda local tuviera seis cifras, para evitar suspicacias de favoritismos. Así por ejemplo, en Alemania su equivalencia era de 1,95583 marcos; o en Francia era de 6,55957.

9. Una familia de plastilina nos enseñó a usarlos

El gobierno hizo una campaña de publicidad para ayudarnos a hacernos con el euro, protagonizada por la familia García. Estos spots, protagonizados por muñecos de plastilina movidos por stop-motion, repasaban las principales características del proceso: el doble etiquetado en tiendas, los plazos de canje de las monedas, las ventajas… y si te fijas bien, tal vez reconozcas la voz del padre protagonista. Es el actor César Sarachu, conocido por interpretar el contable Bernardo de Camera Café.

10. Incluso los más pequeños acuñan euros

Los microestados europeos de Andorra, Ciudad del Vaticano, Mónaco y San Marino tienen acuerdos con la Unión Europea y acuñan sus propias monedas de euro, que son bastante cotizadas entre coleccionistas porque obviamente hay muy pocas.

Así son los euros del Vaticano. Obviamente, con su papa en ellos.

11. Es nuestra moneda oficial desde 1999

Todos relacionamos la llegada del euro con el año 2002, pero legalmente el euro pasó a ser la moneda oficial de España el 1 de enero de 1999. Eso sí, solo de manera virtual. Las monedas y billetes no llegarían hasta tres años después.