in

Así era un consultorio sentimental en los años 30

Porque el friendzone, los celos y el miedo a quedarse soltero no es cosa de hoy en día

En el artículo sobre recortes de prensa acerca de la homosexualidad, nos asomábamos al consultorio sentimental de la revista Crónica en los años 30. Hoy hemos querido volver a este consultorio gracias a la magnífica Hemeroteca Digital de la BNE para repasar algunas de las preguntas más curiosas sobre el amor y la vida en general que se hacían nuestros tatarabuelos.

Este consultorio sentimental se llamaba Estafeta Cordial, y como nos recuerda su autora en una de las primeras entregas, cordial quiere decir “del corazón”, así que espera que las cuestiones que le manden sean relacionadas con relaciones y amores:

¿Y quién se encargaba de contestarlas? Una tal Eva, que al parecer atrajo la curiosidad de muchos lectores masculinos, hasta que se decidió a contar lo que quería de sí misma:

Y una vez hechas las presentaciones, vamos a ver qué tipo de problemas sentimentales inquietaban a la gente en los años 20 y 30:

Friendzone estilo años 20

Tener un amigo con el que quieres algo más no es cosa de la actualidad, en la Belle Epoque también les pasaba, como escribe esta lectora. ¿El consejo? Dígale que hay otro hombre haciéndole el amor. Pero no pensemos mal: en los años 20, “hacer el amor” significaba lo que hoy llamaríamos cortejar.

Solterona de 30 años

En los años 30, la mayoría de mujeres solo podían aspirar como destino vital a casarse y tener hijos. Y cuando esto no se cumple a los 30 años (unos años que “pesan bastante sobre una figura de mujer”, como le responde la encargada del consultorio) es lógico que se frustrasen.

Ofelia no se lo explica: no tiene los defectos (físicos o morales) de otras mujeres que ella considera inferiores. Y el consejo que recibe es precisamente ejercer cinco años menos, mantenerse en forma, ser jovial, comportarse como si tuviera 25. Y así conseguir marido.

Cómo romper en los años 30

Algo que no ha cambiado en 100 años es la manera de romper con alguien cuando la relación es a distancia: nada más sencillo que dejar sin respuesta las cartas o espaciarlas, ir escribiendo menos, hasta que se rompa la relación. Y una ventaja de nuestros tatarabuelos es que ellos no podían echarse en cara el doble check azul.

Me dio un beso a solas

El problema de esta chica que escribía en 1929 era que su novio había tenido otra novia antes, y que encima estando solos se dieron un beso. ¡Un beso! Y claro, eso ya es un compromiso para toda la vida.

¿Son los legionarios buenas personas?

También corría el año 1929 cuando una ingenua muchachita escribía al consultorio preguntando si los legionarios eran buenas personas. Y aunque la respuesta es bastante correcta, podríamos haber añadido que alguien que cuida de una cabra, malo malo no será. Es una lástima que en los años 20 los periódicos no tuviesen tuits insertados, porque uno vale más que mil argumentos:

¿Cómo dedicarse al cine?

El ansia por ser famosos y aparecer en los medios también acompañaba a la generación de nuestros bisabuelos. Querían dedicarse al cine, y al parecer eso tampoco era demasiado complicado: vas a un estudio, te presentas a un director y si tienes talento te contratan. Ni audiciones ni nada.

Y cómo ser actriz de teatro

Sin embargo, ser actriz de teatro no era tan fácil en los años 20, sobre todo porque lo más probable era tener a la familia en contra. Y una vez conseguida su aprobación, llegar a ser primera actriz es un camino largo.

Si me pagas los estudios me caso contigo

El tema de las becas siempre ha estado bastante mal. Y si a eso le unimos la presión social por casarse… pues nos sale un negocio redondo. Bueno, muy poco moral, pero redondo.

¿Es mi novia lesbiana?

A este muchacho le preocupa que su novia y su vecinita protagonicen “escenas demasiado expresivas entre personas del mismo sexo”. Quinto con pelo, te contestamos desde 2017: a tu novia le gustan más las tortillas que los huevos. Así que déjalo estar, que no hay quien detenga palomas al vuelo.

Cómo declararse a una chica con su hermana delante

La solución: darle una cartita de incógnito. Pero ojo, no te equivoques de hermana:

Si tienes hijos, no hay divorcio

Hasta la llegada de la II República no se aprobaría en España la primera ley del divorcio, pero mucha gente abandonaba su matrimonio (de mutuo acuerdo o no) para irse a vivir con otros. Y eso es lo que quiere hacer quien envía la consulta, pero con hijos (y sin una figura legal que regulase la manutención), Eva le aconseja que se olvide de ello.