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Cuando Halloween se usaba para buscar novio

Antes de Tinder, estaban las coles

Halloween es una de las fiestas estadounidenses por excelencia, pero no fue allí donde nació sino que está muy influenciada por las costumbres irlandesas. Y la verdad es que las actividades de Halloween en Irlanda no tenían mucho que ver con la fiesta de disfraces y golosinas que es hoy, según leemos en la hemeroteca. Así explicaba la fiesta irlandesa de Halloween la revista El Museo de Familias, de 1839.

Para los irlandeses, Halloween era la noche en que los seres como brujas, duendes y diablos caminaban libremente por la tierra, una especie de tregua entre las personas y las fuerzas sobrenaturales. Y también el momento del año en el que cualquiera podía tratar de adivinar su futuro. Y en el siglo 19 lo que más le interesaba del futuro a la gente eran sus futuros novios.

El día de Halloween, las muchachas solteras caminaban por el campo de la mano y de dos en dos, arrancaban la primera col que encontraban. Esa col grande, pequeña, recta o torcida, sería un reflejo de cómo sería su novio: guapo, feo, alto o encorvado. Y no solo eso, la col ofrecía mucha más información. Si la raíz llevaba un poco de tierra, el novio sería rico. Si su tallo era liso y suave, tendría buen genio, pero si el tallo fuese áspero, habría muchas peleas en la relación.

¿Y si una muchacha sin novio no tenía otra amiga soltera para salir en busca de la col reveladora? Pues también podía montárselo sola para saber cómo sería su novio. La superstición irlandesa decía que debía ponerse frente a un espejo la noche de Halloween y cerrar los ojos mientras come una manzana. Al abrir los ojos, vería en el reflejo la cabeza del hombre que amaba realmente, inclinada sobre su espalda.

Si la pareja ya estaba formada, los irlandeses creían que Halloween también les ofrecía oportunidades para ver cómo sería el futuro de los dos. Poniendo dos nueces juntas a arder en el fuego se vería cómo sería el matrimonio, según si ardiesen juntas (matrimonio feliz) o se separasen chisporroteando al fuego (muchas peleas).