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Las seis vidas de la revista Life

Hay marcas que se resisten a desaparecer, incluso aunque el producto que representan lo haga. Ese es el caso de la revista Life, un nombre que en España puede que no nos suene mucho pero que en Estados Unidos es toda una institución. Precisamente, el nombre Life («Vida») fue importante desde el principio, y es que en cuanto a vidas, Life ya ha tenido cinco.

La primera empieza en 1883, cuando Life nace como una pequeña revista de humor sobre la actualidad, chistes gráficos y crítica de espectáculos y películas, con portadas ilustradas al gusto de la época.

Henry Luce, el editor de las revistas Fortune y Time (esta última considerada ya la más prestigiosa del mundo), compró la revista en 1936 interesado únicamente por el nombre. Con los derechos de la marca en su poder, Luce lanzó la nueva Life como un semanario de periodismo gráfico. Esta segunda vida es la etapa más icónica de la revista, y la que la mayoría de estadounidenses recuerdan aún hoy. Sus coberturas de grandes eventos le proporcionaron un archivo fotográfico envidiable de los principales acontecimientos del siglo XX, así como portadas icónicas. Sin embargo, tras una paulatina caída de las ventas y un aumento de los costes, dejó de editarse en diciembre de 1972.

Sin embargo, la popularidad de la marca no desapareció. Desde ese año, comenzó su tercera vida, editando ediciones especiales de Life sin periodicidad fija, generalmente monográficas sobre un tema, como Israel, las mujeres americanas más destacadas o un clásico de Life: el año en imágenes.

El gran éxito de estas ediciones especiales animaron a la editorial a comenzar una nueva etapa en 1978. La cuarta vida de Life sería como revista mensual, incluyendo una pequeña variación del logo, ahora más grande. Durante algunos años, las cosas fueron más o menos bien para la revista, pero desde los 90 las ventas comenzaron a caer, así como su influencia, hasta que en 2000 Time anunció que cesaría la publicación regular de la revista. Poéticamente, su último número recogía una historia del primero: en 1936 se había dedicado un reportaje a un bebé llamado George Story con el título Life Begins (La vida empieza), y en 2000 volvieron a localizarle para narrar cómo había sido su vida: A Life ends.

Como curiosidad, la película La vida secreta de Walter Mitty (2013) narra las aventuras del encargado del departamento de negativos de Life en aquel año, en un universo paralelo en el que la revista ha continuado editándose como mensual.

Sin embargo, Life resucitó para una quinta vida en 2004 como suplemento dominical de una serie de periódicos de Washington, Nueva York y Los Angeles, entre otros, con el subtítulo America’s Weekend Magazine. A diferencia de España, en Estados Unidos los periódicos son mayoritariamente regionales, así que no es extraño que compartan las revistas dominicales. Durante esta época, Life competía con Parade y USA Weekend, dos suplementos que acompañaban a cientos de diarios. La etapa de Life como revista de fin de semana acabó en 2007, y sus editores no deben estar muy orgullosos de ella porque no se recoge en ninguna historia «oficial» de la revista.

 

Desde entonces, Life se mantiene en una sexta reencarnación como marca en redes sociales y en un proyecto de digitalización de fotos con Google, además de seguir editando números especiales en papel de cuando en cuando (por ejemplo, con motivo del 75 aniversario de Paul McCartney). Sin embargo, no tiene ni siquiera web independiente: Life.com redirige al canal de imágenes históricas de la revista Time.

La marca Life sigue viva, aunque en cierto modo está hibernando de nuevo. ¿Volverá a la vida como revista?