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Los nombres que se descartaron para las marcas más famosas

O de cómo Onda Cero pudo haber sido Onda 3

Mother and children are choosing dairy products in shop

Vivimos rodeados de marcas, y muchas de ellas son nombres tan cercanos como los de nuestros propios amigos. Sin embargo, la historia de cómo consiguieron esos nombres a veces está llena de cambios de opinión a última hora o por obligaciones legales, y también de rebrandings cuando se veía que la cosa no marchaba bien.

Nombres que se descartaron para marcas famosas

En el registro de marcas y en las hemerotecas podemos encontrar muchas curiosidades para marcas que luego conocimos con otro nombre.

Por ejemplo, antes de lanzar el canal de televisión Cuatro se barajaron otros nombres jugando con los dos números que en 2005 quedaban libres en el mando, el 4 y el 6. Así, registraron nombres como Canal 6, Cadena 6, Sexto Canal, Canal 4, Tele 4

Lo mismo pasó con La Sexta: durante los meses previos a su lanzamiento se barajó también el nombre de Seis.tv, para el que incluso se llegaron a diseñar y registrar un par de logos.

Y hablando de televisión, Antena 3 también guarda algunas curiosidades entre las marcas que tiene registradas. Por ejemplo, pocos meses antes del relanzamiento de la TDT en España que dio dos canales adicionales a cada operador, registró las marcas Antena 1 y Antena 2. Desde luego, hubiera quedado una familia de marcas bien ordenada con Antena 1, Antena 2 y Antena 3.

También en 2002 registró la marca Onda 3. Teniendo en cuenta que fue al poco tiempo de que comprasen Onda Cero, ¿quizás fue un proyecto para darle un nuevo nombre a esta radio?

También es curioso que, cuando empezó a tener una programación más generalista, el canal Intereconomía registrase marcas como Toro TV o El Toro Televisión, aunque nunca llegó a usarlas.

Del mismo modo, a principios de los años 2000, hubo un proyecto para lanzar el cuarto operador de telefonía móvil en España. Se iba a llamar Xfera y la consultora de branding Summa diseñó toda su imagen corporativa: desde logo hasta tiendas, materiales promocionales… que nunca se llegaron a estrenar.

Finalmente esa licencia es la que se utilizó, tras un cambio de dueños de la empresa, para lanzar Yoigo. Pero este no fue el único nombre que se barajó para la nueva operadora: la consultora Saffron barajó otras opciones como Tyngo, Ocopoco, Winni o incluso Lentejas.

Otros nombres que se usaban solo durante el proyecto fueron el de TAV (que al final fue el tren de alta velocidad AVE), o el del parque de atracciones Tibigardens, que al final abrió al público con el nombre de Port Aventura.

A veces el nombre se descarta no por otro mejor, sino porque la idea no sale adelante. Ese es el caso de Tele SER, el proyecto a principios de los años 80 que tenía la Cadena SER para lanzar su propio canal de televisión.

Marcas que nacieron con otro nombre

Hay nombres que hoy no nos dicen nada, pero que en su día fueron los que tenían marcas que nos resultan muy conocidas. Por ejemplo, las pilas Mallory cambiaron en 1964 a un nombre que les llevó al éxito: Duracell. Y es que cambiar de nombre es muchas veces una manera de impulsar las ventas. Eso fue lo que le pasó al Parque Biológico de Madrid, que dejó atrás esta aburrida denominación y pasó a llamarse Faunia. También Orange, que cuando se lanzó en los 90 en Reino Unido se llamaba Microtel.

También fue el caso del buscador de internet BackRub, que en 1997 pasó a llamarse Google y es hoy una de las palabras más famosas del mundo, que incluso en inglés se ha convertido en un verbo (to google) que significa, obviamente, buscar en internet.

Y muchas veces es necesario cambiar muy, muy poquito. Por ejemplo, cuando se lanzaron a finales de los 80, los zumos del grupo Leche Pascual se llamaban Zumisol, pero al poco tiempo cambiaron al nombre con el que los conocemos hoy: Zumosol.

Y si hablamos de refrescos, el primer nombre de Pepsi fue Brad’s Drink, el de 7Up fue Bib-Label Lithiated Lemon-Lime Soda, y Sprite se creó en Alemania como Fanta Klare Zitrone.