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Charga-Plate, la abuela de las tarjetas de crédito

Así pagaban nuestros abuelos (si vivieron en EEUU)

Querer pagar más rápido, y a ser posible, postponiendo el momento de soltar el dinero, ha sido una constante desde que se desarrolló la sociedad de consumo.

Antes de las tarjetas de plástico que todos llevamos en los bolsillos, existió una solución de metal. Se llamaba Charga-Plate y funcionó en Estados Unidos entre los años 30 y los 50, y podemos considerarla la “abuela” de las tarjetas de crédito.

La Charga-Plate era una pequeña chapa metálica de unos 6 centímetros de ancho por 3 de alto que tenía grabados en relieve los datos (nombre y dirección) del titular. Por el reverso tenía adherida una hoja de papel con la firma del titular. Todo ello se guardaba dentro de una pequeña funda de cuero.

Algunas Charga-Plate servían para varios comercios que tenían un acuerdo entre sí, mientras que otras eran exclusivas para una única tienda. En estas últimas a veces el cliente no se la llevaba a casa, sino que se almacenaba en el propio local.

Imagen: etsy.com

El modo de usar la Charga-Plate era muy sencillo. Al hacer la compra, el cliente solicitaba que se cargase el importe en su cuenta, y entregaba la placa al vendedor, que la colocaba en un hueco de la máquina registradora o de realizar los recibos. Al estar en relieve, con un golpe de un tampón de tinta los datos del cliente quedaban grabados en el recibo, de modo que el comercio sabía a quién tenía que cobrárselo a final de mes. Esto permitía agilizar la contabilidad de la tienda y evitar malentendidos por nombres o direcciones mal apuntadas.

En el fondo se trataba de una manera algo más sofisticada del tradicional “apúntelo en mi cuenta” que ya era una compra a crédito. La Charga-Plate, al ser difícil de falsificar, seguramente permitiese que incluso en tiendas donde no conocían al cliente se atreviesen a venderle a crédito.

La Charga-Plate dejó de utilizarse en los años 50, sustituida por la tarjeta de crédito de plástico respaldada por un banco. Sin embargo, el modo de cobrar con estas nuevas tarjetas no difería demasiado del utilizado con la Charga-Plate, ya que se empleaba la bacaladera, que registraba el relieve de la tarjeta en el recibo.

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