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¿Cómo eran las primeras señales de tráfico?

A principios del siglo 20, el automóvil empezó a conquistar espacios en las ciudades. Al principio era cosa solo de algunos nobles y miembros de clases altas, que se lo compraban casi más como un juguete que otra cosa, pero pronto se hizo común verlos por las calles conviviendo con los coches de caballos y los tranvías.

El coche empezaba a hacerse común y en París, en 1909, se celebró por primera vez una Convención Internacional sobre la Circulación con Automóviles. En este documento, firmado por varias naciones europeas como Francia, Italia, España o Gran Bretaña y sus colonias, se establecen las primeras señales de tráfico comunes, para facilitar los viajes internacionales de los conductores.

Hasta entonces, cada localidad indicaba las cosas como quería, pero en este acuerdo se establecen cuatro señales que advertían de obstáculos: badén, curva peligrosa, paso a nivel y cruce, y que a partir del 1 de mayo de 1910 debían ser colocados en las carreteras:

Imagen: Tratado de la Convención de París, 1909

Como vemos, en esta época el modelo era único: un disco redondo de color azul con el símbolo del obstáculo en él. Sin embargo, hubo cosas que no se resolvieron en esta convención, como el lado de circulación de los coches. En España, hasta los años 20, cada municipio era el que decidía por qué lado de la calzada circulaban los coches, y en Madrid por ejemplo era a la izquierda.

Pero las señales tal y como las conocemos hoy en día nacen algo después. En marzo de 1931 vuelve a reunirse la comisión, y se establecen algunas señales nuevas. Ya se hace la distinción entre las señales de obligación, prohibición e información con las formas que hoy conocemos (triángulo, círculo y rectángulo), y se incluyen cosas como los límites de velocidad o los espacios para aparcar.

Imagen: Diario Luz, 26 de diciembre 1933

Lo curioso es que cuando se publica este acuerdo en la Gaceta de Madrid (el equivalente al BOE), España ya es una república, y queda raro ver las menciones al reino de España o al enviado del rey. Y sinceramente, resulta raro que entre estas señales de los años 10 y 30 no esté una que hoy tenemos y que cualquiera diría que viene de la Belle Epoque, la de lugar pintoresco:

Desde entonces, la Convención de Viena ha ido añadiendo nuevas señales con el paso del tiempo: hoy en día hay decenas de señales en cada categoría. Pero gracias a estos documentos con más de 100 años, ya podemos distinguir cuáles de ellas son las abuelas. Y así de bien han envejecido: