Si sueles comer en Telepizza, Domino’s o similar, quizás te hayas preguntado cómo se organizan para poder servirte la pizza que has pedido recién hecha en pocos minutos. Para ello, en la cocina hay una auténtica cadena de montaje en la que hay diferentes encargados de cada paso en la elaboración de tu pizza. Nos metemos en ella para contarte cómo se trabaja.

El cliente hace el pedido (por teléfono, en persona, en la web…). El encargado de tomar el pedido lo pasa al ordenador y en cocina se imprime un ticket por cada pizza o complemento solicitados. En este ticket se especifican todos los detalles de la pizza: la variedad o los ingredientes que lleva, si es por mitades, etc. A la vez, en la zona de empaquetado se imprime otro ticket con el resumen del pedido y los datos del cliente.

Ahí empieza el proceso. La masa viene en bolas de distinto tamaño según la porción de pizza. El encargado de estirarla le da forma plana y redondeada, ajustada al tamaño que debe tener.

Después, la masa pasa al responsable de colocar los ingredientes. Lo primero que se pone son las salsas, en círculos sobre la masa, y después el queso, repartiéndolo bien por toda la superficie.

Después se colocan los ingredientes según la variedad de pizza que haya pedido el cliente. Aunque podríamos pensar que es simplemente “echar cosas” encima de la masa, este paso no es tan sencillo, ya que se han de colocar los ingredientes justos para que la pizza sea deliciosa y visualmente atrayente, pero su coste no sea demasiado caro. No van al azar: han de repartirse uniformemente por la masa, describiendo un círculo (para la pizza individual), dos círculos concéntricos (para la pizza mediana) o tres (para la familiar). También es importante no concentrarlos en el centro.

Tras esto, la pizza ya está lista para ir al horno, siempre acompañada de su recibo en papel térmico para que el encargado del horno sepa si debe meterla en una bandeja y cortarla (para tomar en local), en una caja (para recoger) o en una caja y bolsa térmica (para reparto a domicilio). Estos dos últimos se mantienen además en una estantería caliente para mantenerlas en perfecto estado hasta su entrega. A esto se le acompañan también los complementos (que tienen su propio encargado) y las bebidas o helados. De esta forma, si el pedido es a domicilio, el repartidor no tiene que esperar: en cuanto vuelve del reparto anterior ya tiene listo el siguiente.