Están en centros comerciales, parques recreativos, ferias y muchos más lugares: las máquinas de gancho. Esas que están repletas de juguetes, peluches u otros premios (hay algunas que tienen hasta smartphones y tablets) que puedes conseguir a cambio de una moneda: solo tienes que tener la habilidad suficiente para atrapar el que más te guste con el gancho y llevarlo al depósito de salida.

¿Hemos dicho habilidad? Quizás no sea así. En Vox.com han investigado cómo funcionan este tipo de máquinas y han descubierto que su funcionamiento se parece más bien a las tragaperras de toda la vida que a un juego de habilidad. Porque en realidad, conseguir el premio no depende de ti, sino de la programación que tenga la máquina.

El dueño de la máquina puede controlar cada cuántas partidas obtendrás premio, según los beneficios que quiera obtener y el precio de los objetos. De este modo, si cada juguete ahí dentro cuesta 5 euros y la máquina funciona con monedas de 1 euro, la máquina no dará premio más de una vez de cada cinco. Y a eso hay que sumarle el beneficio que haya programado el dueño de la máquina, por lo que las posibilidades son aún menores.

“Gestionar el beneficio es muy fácil. Simplemente introduce el valor de la moneda, el valor medio del premio y el nivel de beneficios. La máquina calculará automáticamente cuándo activar la fuerza máxima del gancho de forma aleatoria”. FOTO: VOX.COM

¿Y cómo controlan que no te lleves el premio si eres especialmente habilidoso? Como todos sospechábamos, la clave está en la fuerza del gancho. Si no toca dar premio, la fuerza del gancho será tan débil que aunque logres atrapar el peluche no podrá con él y se caerá antes de llegar al receptáculo de salida. Si toca, el gancho no tendrá problemas en atraparlo y entregártelo. Y por supuesto, la proporción de juegos en los que ganas sobre el total se mantiene constante pero se reparte de forma aleatoria, para que no puedas saber cuándo va a tocar contando las partidas.

Por lo tanto, si de verdad quieres el peluche… seguramente te salga más rentable comprarlo en una juguetería. Siempre puedes pedirle al dependiente que te lo lance con un poco de arte para quitarte el mono de emoción.