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Niños bebiendo cerveza, agua mineral radiactiva y tabaco benigno: anuncios que hoy serían imposibles

La publicidad es un reflejo de la sociedad a la que se dirige. Y no cabe duda de que en las últimas décadas, hemos avanzado mucho (aunque a veces no lo parezca). Echar la vista atrás y mirar anuncios de hace algunos años nos descubre costumbres, comportamientos muy sorprendentes, cuando no directamente ilegales.

Jarabes de heroína y cocaína

La heroína y la cocaína comenzaron siendo drogas legales, de modo que a finales del siglo XIX y principios del XX, no era extraño encontrarse en la prensa con anuncios de medicamentos que contenían estas sustancias. Hoy en día, serían más propios de Narcos.

Cubrir una ciudad de plástico

Que una empresa como Repsol presuma de producción y proyección internacional es bastante común. Lo que hoy en día nos sorprende son las metáforas y comparaciones que emplea: para empezar, habla directamente de petróleo (cuando hoy en día prefieren hablar de energía). O que produce plástico como para cubrir San Francisco completa (y gas para calentar el aire).

La película de Los Simpson se basó en el anuncio de Repsol

Hoy en día, con tantos problemas de contaminación, solo faltaba que viniese una empresa a presumir de que puede cubrir de plástico la ciudad y rellenarla de gas.

Soberano justificando los malos tratos

Este anuncio de coñac Soberano hoy sería directamente ilegal. Una esposa que sufre malos tratos (físicos y verbales) acude a una pitonisa a que le dé la solución.

Y por supuesto, en la España de los 60 la solución no era dejarle o denunciarle, sino ser aún más sumisa y recibirle con una copita de coñac. Vamos, que el spot viene a decir que si tu marido te pega, la culpa es tuya por no cuidarle.

Cava para los niños

En muchas familias, dar un sorbo de cava a los niños es algo aceptado, por más que en los últimos años hayamos sabido que normalizar el consumo de alcohol es peligroso y que cualquier cantidad es mala para un cuerpo en desarrollo como el suyo. Canals & Nubiola además parecían adivinar su futura afición al botellón: “sabe que no será el último”. Di que sí.

Ácido barbitúrico para niños

Si su hijo es nervioso, no se preocupe: a mediados de los 60 podía comprar en la farmacia un bote de ácido barbitúrico para sedarle. Inofensivo, eso sí.

Y también, cerveza para los niños

San Miguel en 1957 y Cruzcampo en 1961 directamente nos animaban a darle cerveza a los niños. Como dato, los críos de los 60 son los ministros y presidentes de hoy.

“Pan 0% artesanal”

A este anuncio ya le dedicamos un artículo porque nos encantaba que, mientras que hoy en día los panes de molde se pelean por ser “artesanal”, “de la abuela”, “tradicional” y demás, cuando se lanzaron en los años 60 su principal argumento era el contrario: ¡puedes estar tranquilo, ningún humano ha tocado tu pan! ¡nuestra fábrica está totalmente mecanizada!

Cargar el coche hasta los topes y ponerlo a 140

“Cárguelo hasta los topes y póngalo a 140”, nos anima este anuncio de Seat de finales de los años 60, una época en la que si bien no había limitación de velocidad en autopista, la potencia de los coches de la época no tenía nada que ver con la actual. Solo les faltaba proponer que lo conduzca un niño con un par de cervezas.

Toma más azúcar

A mediados de los 90, la patronal de la industria azucarera nos animaba a tomar todo el azúcar que nos pidiese el cuerpo, bajo la amenaza de que si no, no rendiríamos al máximo y nos fallaría la memoria y la concentración.

Hoy sabemos que precisamente el problema es que tomamos demasiado azúcar al día, y que si nuestro cerebro nos lo pide es porque es adictivo. Con nuestra dieta actual no corremos ningún riesgo de que nos falte. Tal vez sí de que nos sobre.

El tabaco es benigno

A mediados de los 60 se publican los primeros estudios de que el tabaco está relacionado con el cáncer de pulmón, y aunque la industria tabaquera pagase algunos que decían que no era así, lo cierto es que poco a poco se fue descubriendo que fumar mata.

¿Qué hizo Tabacalera en los 70? Una campaña animando a “fumar menos”, pero afirmando que el tabaco, como mucho, es “un hábito”. Diciendo que sus cigarrillos eran “inocuos” e incluso “benignos”. Hoy sabemos que el tabaco es malo desde el primer cigarrillo, y que los fabricantes le añadieron componentes para hacerlo adictivo.

Agua mineral radiactiva

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Como vimos en el artículo sobre el balneario de agua radiactiva de Madrid, a principios del siglo XX a la gente le encantaba la radiactividad, que se consideraba una energía sanadora y curativa. Así que no es extraño que aguas minerales presumieran de ser radictivas (“¡la más radiactiva de todas las aguas del mundo!” Si no le salen tentáculos al beberla, le devolvemos el dinero).

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