Durante la guerra fría, el nivel de paranoia era muy alto. Ambos bandos estaban permanentemente preparados para un bombardeo nuclear que podría desencadenar la III Guerra Mundial. La BBC inglesa, siempre amante del protocolo, tenía su propio plan para un caso así. Se trataba de un servicio llamado Wartime Broadcasting Service, desarrollado a mediados de los años 50 para continuar emitiendo la señal de la BBC tras un ataque nuclear.

El plan era el siguiente. Desde el momento de la alarma de bombardeo, todas las televisiones (de BBC y ITV) suspenderían su emisión y conectarían con el Wartime Broadcasting Service, que además de información y alertas emitiría los famosos documentales Protect and Survive:

Todas las emisoras de radio, por su parte, emitirían una única programación con avisos de alerta.

Tras el ataque nuclear la televisión previsiblemente dejaría de funcionar, debido a la contaminación electromagnética. La radio emitiría un único aviso oficial. Este mensaje permaneció como reservado durante años, hasta que en 2008 la BBC se vio obligada a hacerlo público por la Ley de Acceso a la Información.  Estaba locutado por el periodista Peter Donaldson, y comenzaba así:

Este es el Wartime Broadcasting Service. Este país ha sido atacado con armas nucleares. Las comunicaciones han sido severamente dañadas, y el número de víctimas y el alcance de los daños aún son desconocidos. Les ofreceremos más información en cuanto sea posible. Mientras tanto, permanezcan conectados a esta sintonía, mantengan la calma y permanezcan en sus hogares.

Recuerden que no merece la pena tratar de escapar. Saliendo de casa podrían estar exponiéndose a un mayor daño. Si sale de casa, podría encontrarse sin comida, sin agua, sin techo y sin protección. La lluvia radiactiva que sigue a una explosión nuclear es varias veces más peligrosa si usted está expuesto a ella al aire libre. Los techos y paredes ofrecen una considerable protección. El lugar más seguro es el interior.

El mensaje insistía varias veces en la necesidad de quedarse en el interior de casa aunque todo pareciera despejado, ya que la radiactividad no podría verse pero mataba. Este mensaje se emitiría cada dos horas durante las 12 horas posteriores al ataque.

Estudio del Wartime Broadcasting Service en un búnker (fuente)

El plan de la BBC era ofrecer una programación que mantuviera informada a la población de la situación, pero también que le ayudase a aguantar encerrados en sus casas durante lo que podrían ser semanas o meses. Por eso, el ejecutivo de la BBC Jim Black diseñó una parrilla con informativos, pero también programas religiosos, musicales (“The sound of music”), comedia (“I’m Sorry I Haven’t a Clue”) o dramáticos (“Thirty-Minute Theatre”). La idea era poder estar emitiendo durante 100 días.

Toda esta programación se emitiría gracias a una una red de antenas emisoras preparadas para funcionar si un bombardeo soviético acababa con las instalaciones centrales de la BBC. La programación sería elaborada desde una serie de búnkers que el gobierno británico tenía repartidos por todo el país, y al que eran destinados trabajadores de la Corporación a los que no se les daban muchos detalles de cuál sería su tarea ahí dentro.

Muchos empleados de la BBC rechazaban trabajar en el Wartime Broadcasting Service. Algunos opinaban que sería un servicio inútil, mientras que otros se negaban porque no podrían llevar al bunker a sus familiares.

El plan fue variando a lo largo de los años. Por ejemplo, a partir de los 80 se suprimió la idea de mantener una programación permanente, eliminando todos los contenidos de entretenimiento para que los ciudadanos ahorrasen baterías en sus radios. Finalmente, a principios de los 90, tras la caída de la URRS y el final de la guerra fría, el Wartime Broadcasting Service se descartó por completo y los búnker-estudios se clausuraron. Eso sí, el Gobierno británico se reserva la capacidad de controlar la emisión de la BBC en caso de emergencia nacional.