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Si alguna vez has pensado que las revistas masculinas sobre vida sana y deporte son bastante homoeróticas, no te falta razón. De hecho, durante décadas este tipo de publicaciones eran lo más parecido al porno que los gays podían ver.

Las conocidas como revistas beefcake eran un tipo de publicaciones que se editaron en EEUU desde los años 30. En aquella época la censura permitía que las mujeres aparecieran desnudas (con el pretexto de que eran “fotografías artísticas”), pero no a los hombres. La excusa del deporte era la única manera de editar una revista para el colectivo gay. De esta manera, se camuflaban como revistas de fitness y cuidado personal porque era una manera de poder exhibir hombres semidesnudos con la excusa de mostrar los resultados del ejercicio en la modelación del cuerpo.

"Os estaréis preguntando por mi rutina de ejercicio"

“Os estaréis preguntando por mi rutina de ejercicio”

La revista beefcake más famosa fue The Young Physique (“El Físico Joven”), que además de reportajes con modelos semidesnudos tenía un póster desplegable central con un atractivo joven en suspensorio, lo más cerca que se podía estar de sacar un desnudo masculino sin ir a la cárcel. Otras compañías como Athletic Model Guild editaban revistas como Physique Pictorial, además de películas en las que el argumento era lo de menos, con escenas de jóvenes musculados haciendo culturismo o lucha en pareja.

Muchas de estas empresas se enfrentaron a multas y juicios por obscenidad. El fotógrafo Bob Mizer, fundador de AMG, pasó seis meses en la cárcel por distribuir por medio del servicio postal las fotos de hombres desnudos de sus sesiones. Sin embargo, a lo largo de los años 60 las prohibiciones de los desnudos frontales masculinos se fueron aboliendo. Esto permitió la aparición de nuevas revistas, ya abiertamente de porno gay, y el fin de la excusa de las revistas beefcake de promoción del ejercicio.

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